El astro luso anuncia en redes sociales que no jugará más con el combinado nacional de su país, tras 234 partidos y 146 goles.
Pone fin así a su recorrido internacional tras el encontronazo público con el actual seleccionador portugués Jorge Jesus.
El de Madeira deja atrás definitivamente una trayectoria internacional en la que destacó principalmente el título de la Eurocopa de 2016. Debutó con su país hace más de dos décadas, concretamente en agosto de 2003 y se convirtió en el máximo goleador histórico de Portugal en marzo de 2014.
Este el comunicado íntegro publicado por el delantero en sus perfiles en redes sociales:
"Al pueblo portugués, ha llegado el día en que devuelvo el dorsal número 7 a toda nuestra selección. Nunca sentí que fuera solo mío, pero durante 23 años tuve el honor y la responsabilidad de vestirlo, defenderlo y llevarlo conmigo a los estadios de todo el mundo.
Hoy ha llegado el momento de entregar la bandera al futuro. No fue una decisión fácil, pues hay decisiones que no toma la razón sola, sino que el corazón también participa en ellas.
Pongo fin a un viaje que comenzó en agosto de 2003 y que cambió mi vida para siempre. Cuando miro atrás y recuerdo todo lo que viví con la selección, no veo solo partidos, goles, récords y copas, sino que veo personas. Veo a emigrantes que sentían que Portugal se acercaba más a ellos durante 90 minutos, y veo a millones de portugueses a los que no conocí en persona, pero que fueron parte de mi vida. Al final, el fútbol es mucho más que un simple juego: es la gente.
A lo largo de mi trayectoria con la selección, busqué superar mis límites. Quise ganar, ser el mejor y hacer historia. Siempre fui exigente conmigo mismo, aspiré a más, creí en nuestra capacidad de llegar lo más lejos posible y lo di todo por esta camiseta.
Vivimos tardes y noches perfectas, y logramos victorias que jamás olvidaré, así como sufrimos derrotas cuyo recuerdo aún hoy me duele. Fallé en ocasiones, sufrí y pasé por momentos en los que no pude dar a los portugueses lo que tanto deseaban, pero nunca me rendí y, lo más importante, nunca perdí mi sentimiento de orgullo por representar a Portugal.
Aprendí a lo largo de estos años cosas muy sencillas: los goles pasan, las copas se quedan en los museos y los récords siempre tienen quien los supere, pero hay algo que el tiempo nunca puede borrar, y es el lugar que ocupamos en el corazón de la gente. Si alguna vez os hice felices, o hice que abrazarais a alguien tras uno de mis goles, u olvidarais un momento difícil, o os sintierais orgullosos de nuestro país, entonces todo lo que hice mereció la pena. Porque ser portugueses también significa eso: sufrimos juntos, nos levantamos juntos y volvemos a creer.
Portugal siempre necesitará jóvenes que sueñen, jugadores que no se rindan y nuevas generaciones que crean en la posibilidad de llegar a lugares a los que nadie llegó antes. Porque el país que sigue creando a sus nuevos héroes es un país que no deja de creer en sí mismo.
A mis compañeros de la selección quiero dedicarles unas palabras especiales. Gracias por cada carrera, cada abrazo, cada discusión, cada momento de silencio antes de saltar al campo, por cada victoria que celebramos juntos y cada derrota que nos hizo más fuertes. Fue un honor ser vuestro capitán, pero ningún capitán camina solo, y vosotros sois parte de mi historia.
A todos los entrenadores, directivos, médicos, fisioterapeutas, utilleros y a todos los que trabajaron conmigo a lo largo de estos años, gracias. Muchos de vosotros no aparecisteis en las fotos, pero sin vosotros ninguna de esas fotos habría sido posible.
A mi familia, gracias por haber compartido conmigo este sueño, y por vuestra comprensión ante las ausencias, los sacrificios y los momentos en los que la selección tuvo que ocupar también un espacio de vuestras vidas. Si he llegado hasta aquí, es porque siempre fuimos una sola mano.
Y a los portugueses, y a todos los hijos de Portugal repartidos por el mundo, quiero deciros una última cosa. Hay una imagen que llevaré siempre conmigo, y es el momento en que suena el himno nacional. Miro a mi alrededor y veo a mis compañeros, las gradas, los niños, las madres, los padres y los abuelos, y veo a portugueses que recorrieron largas distancias solo por estar allí. Y durante esos minutos dejamos de ser diferentes: no hay clubes, ni colores, ni clases sociales, ni profesiones, ni opiniones, sino una sola pasión: Portugal.
Este sentimiento lo llevaré conmigo durante toda mi vida. Hoy termina mi andadura dentro del campo con la selección nacional. Me marcho con la cabeza bien alta, orgulloso del camino que recorrí, y consciente de que di todo lo que tenía por Portugal. Pero nunca dejaré de ser uno de vosotros, y seguiré sufriendo, disfrutando y celebrando cada victoria de Portugal desde lo más profundo de mi corazón.
Pasé mi vida trabajando para convertirme en el mejor jugador del mundo, pero hoy comprendo que la mayor victoria fue merecer representar al mejor país del mundo.
Gracias por estos 23 años, y gracias por haber creído en mí y por haberme dado la oportunidad de vivir un sueño que comenzó cuando era solo un niño en la isla de Madeira, corriendo tras un balón.
El dorsal número 7 permanecerá, y mi orgullo por haberlo llevado será mío para siempre. Portugal estará siempre dentro de mí.
Hasta siempre. Cristiano Ronaldo."
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