Analizamos en qué consiste la estrategia de defensa en bloque bajo, sus características, cómo atacarlo y equipos referentes en su uso.
Se trata de un concepto del que se viene hablando largo y tendido en este mundial, en retransmisiones de partidos y tertulias deportivas, a tenor de las estrategias defensivas de distintos equipos, normalmente selecciones de escalafones inferiores en los rankings de la FIFA pero también por equips de mayor entidad.
El bloque bajo consiste en una disposición táctica sin balón en la que un equipo se organiza defensivamente junto a su propio área, generalmente con una línea de cuatro o cinco defensores y con las líneas muy juntas.
Esta estrategia persigue empequeñecer los espacios disponibles y limitar las ocasiones de gol del equipo rival, limitando sus posibilidades de combinación en los metros finales. En definitiva, "reducir los espacios entre líneas y detrás de la última línea defensiva", según explican en la web del FIFA Training Centre.
Este tipo de distribución con líneas de defensa, centro del campo y delantera muy pegadas suele usarse por equipos que se miden a rivales de mayor calidad.
La emplean también conjuntos con puntas y extremos veloces, capaces de armar un contrataque en pocos pases.
Las selecciones o clubes que practican esta defensa renuncian así a tener la pelota con la esperanza de coger al contrario en un renuncio.
Se diferencia así esta táctica del bloque medio (presión en cuanto el contrario traspasa la línea del centro del campo) y del bloque alto (defensa en territorio contrario).
Agrupación: Los jugadores se juntan entre ellos para achicar espacios.
Presión cerca del área: Se espera a que el rival se acerque antes de presionar.
Contrataques: el obejtivo es robar el balón para iniciar contragolpes
Defensa en zona: normalmente no se realizan marcajes individuales, sí en zona
El uso de esta disposición táctica se relaciona habitualmente con dos tipos de situaciones.
Una de ellas es cuando un equipo disputa un partido contra un adversario de mayor calidad y se "atrinchera" atrás de manera organizada y coordinada con el objetivo de reducir al máximo posible las ocasiones de gol y los huecos por donde puedan colarse posibles combinaciones de peligro. Un equipo con defensa en bloque bajo renuncia de esta manera a tener la pelota.
El segundo caso tiene un carácter más temporal y circunstancial. Imaginemos que un club o una selección se pone por delante o se encuentra en una situación de ventaja en el marcador o en el global de una eliminatoria. El bloque bajo sería un recurso para tratar de conservar esas circunstancias favorables hasta la conclusión del encuentro.
Este tipo de defensa se ha asociado tradicionalmente a equipos pequeños o con pocos recursos para paliar con uñas y dientes una supuesta falta de calidad o de mimbres ofensivos. Pero también es un recurso que han usado y usan equipos de la élite.
Seguramente el caso más sonado de un conjunto que hizo del bloque bajo su emblema fue el de la Grecia ganadora de la Eurocopa de 2004.
Aquella selección cerraba sus partidos con ventajas mínimas de goles, pero este enfoque le valió para colarse en la final y ganarla. De hecho, el combinado eleno ganó las eliminatorias de cuartos, semifinales y la final con el mismo resultado: 1-0.
Igualmente en el plano internacional el bloque bajo de Marruecos supuso el principio del fin de la participación española en el pasado mundial de Catar.
Otro ejemplo más cercano en el tiempo y la geografía es el Atlético de Madrid de Diego Simeone. El técnico argentino muestra partido a partido un sistema defensivo sólido basado en una presión muy compacta, con las líneas muy juntas y una gran coordinación entre los jugadores en cada zona para tratar de robar balones que se conviertan en oportunidades rápidas de contrataque gracias a la velocidad de sus referentes ofensivos.
Un entrenador español que emplea esta técnica es José Bordalás. Esta estrategia ha llevado esta temporada a su Getafe a puestos europeos de la UEFA Conference League.
Estos son algunos de los principios tácticos fundamentales que suelen poner en marcha los entrenadores cuando se encuentran a un rival que, como se suele decir popularmente, "aparca el autobús" en su área:
Ampliar el campo de juego: los extremos deben pegarse prácticamente a la línea de cal para abrir el campo y engrandecer así la zona de cobertura de la presión de los rivales. Así lo hace España por ejemplo con Lamine Yamal y Nico Williams pegados cada uno a sus bandas.
Agresividad con balón de los centrales: los defensas del eje de la zaga, ante la falta de presión arriba, pueden avanzar y atraer algunos jugadores, lo que puede romper el bloque defensivo.
Centros desde la banda: el bloque bajo se suele enfocar en la zona del centro, por lo que las bandas quedan más liberadas de espacio. Se trata así de un recurso para colgar balones al área en busca de rematadores.
Presión inmediata tras pérdida: vital para frenar el objetivo principal de esta defensa, es decir, pillar desprevenido al otro equipo con una contra eléctrica.
Movilidad de los puntas: los delanteros no pueden permanecer estáticos, sino que deben mover espacios y defensores, buscando posibles desmarques también, en consonancia con una movilidad más rápida de balón en los metros finales.
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