Recorremos la trayectoria deportiva de Miguel Induráin, repasamos su palmarés y recordamos los rasgos de un ciclista legendario.
Induráin es el mejor ciclista español de todos los tiempos y uno de los más grandes de la historia. Entre otros mucho logros, cruzó los Campos Elíseos vistiendo el maillot amarillo del Tour de Francia en cinco ocasiones, gesta épica que solo han logrado otros tres corredores, Jacques Anquetil, Eddy Merckx y Bernard Hinault, aunque solo el navarro lo consiguió de forma consecutiva.
Miguel Induráin fue un gran rodador y escalador. Como contrarrelojista era prácticamente imbatible, y era frecuente que utilizara ese tipo de etapas para asaltar o consolidar el liderato en las grandes vueltas, siendo capaz de imponerse en ellas metiendo varios minutos de ventaja a sus rivales.
Era también un gran escalador, aunque atípico, lo cual le configuraría como un ciclista único e irrepetible.
En este tipo de etapas, a pesar de su solvencia en ellas, prefería ejercer el control sobre sus rivales antes que atacar a menos que fuese necesario, como en aquella etapa con final en La Plagne del Tour del 95, en la que impuso un ritmo demoledor para controlar, de cara a la general, la ventaja que Alex Zülle estaba consiguiendo aquel día; ciclistas de la talla de Pavel Tonkov, Marco Pantani, Richard Virenque o Tony Rominger no pudieron seguirle.
Matemático y estratégico, su comportamiento en carrera estaba siempre orientado al triunfo final, no al puntual, y con frecuencia se le veía no disputar y permitir el triunfo de etapa a compañeros de escapada.
Su fisonomía (1,88 de estatura y unos 80 kilos de peso) no le facilitaban los movimientos explosivos sobre su montura. De esta forma, mientras es frecuente ver a otros escaladores levantarse de la bici para ganar ritmo o atacar, Induráin permanecía sobre ella, manteniendo un ritmo fuerte de manera constante sin necesidad de levantarse.
Esa envergadura que por un lado desaconsejaba movimientos eléctricos, era por otro la fuente de potencia que hacía posible prescindir de ellos.
Si su rendimiento físico era apabullante (de 32 pulsaciones en reposo a superar las 190 durante su célebre récord de la hora, en el que cubrió más de 53 kilómetros), su actitud emocional era desconcertante para sus rivales. Rara vez se le veía sufrir sobre la bicicleta.
Su gesto impasible y su actitud tranquila impedían al resto de corredores detectar cualquier signo de debilidad que revelara cuál era el momento correcto para atacar.
Perfil de Miguel Induráin
Nacionalidad: Española (Villava, Navarra)
Fecha de nacimiento: 16 de julio de 1964
Peso: 80 kilos (en competición)
Altura: 1.88 m
Comenzó a dar pedaladas de niño, como casi todos, pero su primera carrera la disputó a los once años con el Club Ciclista Villavés sobre una bici, la primera de carretera que tuvo, que le había regalado su padre.
Su entrada al ciclismo profesional se produjo en el año 1984, en el equipo Reynolds, sobre cuya estructura se montaría posteriormente el Banesto. Aquel primer año, en el Tour del Porvenir, ya consiguió su primera victoria en una etapa contrarreloj.
En 1987 finalizó su primer Tour y en el del año siguiente realizó un trabajo destacado de apoyo a Perico Delgado, que acabó ganando la carrera.
Al Tour de 1990, el de su explosión como corredor, el equipo (ya bajo la denominación “Banesto”) lo llevó como gregario de Perico Delgado, pero su segundo puesto en la segunda contrarreloj de largo recorrido, por delante de todos los favoritos al maillot amarillo final, despertó las dudas sobre quién era el auténtico líder del equipo.
Aquella temporada ganó la París-Niza y la Clásica de San Sebastián, además de hacer tercero en la Vuelta al País Vasco.
El año siguiente, 1991, sería el del inicio de media década de dominio absoluto, el de su primer Tour de Francia. También ganó la Vuelta a Cataluña e hizo tercero en el Mundial en Ruta. Ese mismo año terminó primero en la Clásica de San Sebastián, tercero en el Mundial de Ciclismo en Ruta y segundo en la Vuelta a España, que nunca conquistó.
Seguirían dos dobletes consecutivos en el Tour de Francia y Giro de Italia en 1992 y 1993, el Campeonato de España de Ciclismo en Ruta de 1992, los Tour de Francia cuarto y quinto en el 94 y 95, la prueba de contrarreloj del Mundial de Ciclismo de 1995, así como su medalla de oro olímpica en la prueba contrarreloj de los Juegos de Atlanta 1996. Un palmarés para enmarcar que le vale para ser considerado uno de los mejores deportistas españoles.
Induráin fue el tipo de deportista capaz de paralizar un país para fijarse en él, y ha dejado en la memoria colectiva recuerdos de una épica difícilmente narrable. Cada cual conservará los suyos, pero algunos de los que probablemente compartimos pueden ser los de más abajo:
Ascensión al Tourmalet en el Tour de 1991, donde Induráin y Claudio Chiappucci lanzaron un ataque que dejó atrás al favorita al triunfo final, Greg LeMond, seguido de un descenso vertiginoso. Induráin dejó que Chiappucci ganara, pero se enfundó el maillot amarillo por primera vez.
La contrarreloj de Luxemburgo en el Tour del 92, una de las mejores que se recuerdan, en la que un “extraterrestre” Induráin machacó tiempos y rivales; llegó a adelantar a nada menos que Laurent Fignon, entre otros, que había salido 6 minutos antes que él.
Subida y descenso del Mortirolo en el Giro del 94, donde Induráin respondió a un ataque de un escalador puro, Marco Pantani, al que dio alcance en el descenso.
La exhibición en Lieja del Tour del 95, en la que durante la séptima etapa, que discurría entre Charleroi y Lieja, de media montaña, sin contrarreloj, sin grandes puertos que escalar, Miguelón lanzó un ataque inesperado a 26 kilómetros de meta que ninguno de sus rivales directos pudo contestar, demostrando así que no había terreno en el que no pudiese presentar batalla.
Y, claro, el Récord de la Hora que consiguió en 1994, donde a lomos de “La Espada” recorrió 53,040 kilómetros en esos 60 minutos, en lo que sería la enésima demostración de su prodigiosa capacidad física.
Recordamos algunos de los logros más representativos de la carrera del de Villava:
Grandes Vueltas:
5 Tour de Francia (1991,1992, 1993, 1994, 1995)
2 Giro de Italia (1992, 1993)
Vueltas a una semana:
2 París-Niza (1989 y 1990)
3 Vueltas a Cataluña (1988, 1991,1992)
Midi Libre (1995)
2 Dauphiné Libéré (1995, 1996)
Clásicas:
Clásica de San Sebastián (1990)
Campeonatos:
Campeón de España de Ciclismo en Ruta (1992)
Contrarreloj del Mundial de Ciclismo (1995)
Medalla de Oro en la prueba de contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996
Son muchos otros sus éxitos en otras pruebas de menos renombre, junto a los cuales y a las grandes conquistas deportivas constan multitud de distinciones personales como, entre otras, el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, Caballero de la Legión de Honor de la República Francesa, Orden Olímpica de Plata del COI, Orden Olímpica del Comité Olímpico Español o integrante del Salón de la Fama de la UCI.
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