Hacemos un repaso a la figura de Perico Delgado, uno de los mejores corredores que ha dado el ciclismo español.
Pedro Delgado, más conocido como Perico Delgado, es un exciclista profesional español, ganador de Tour y La Vuelta, considerado como precursor de la edad de oro del ciclismo nacional.
Actualmente sigue ligado al deporte de la bicicleta como comentarista deportivo de ciclismo.
Pedro Delgado | |
|---|---|
Nacionalidad | Español |
Fecha de nacimiento | 15 de abril de 1960 |
Peso en competición | 62 kg |
Estatura | 1,71 m |
Debut profesional | 1982 |
Equipos | Reynolds |
Perfil de corredor | Escalador ofensivo |
Perico Delgado era un especialista en etapas de montaña, un escalador. Si la montaña era su terreno predilecto, su actitud permanente era la ofensiva. Podía atacar en cualquier momento y en cualquier etapa, en puntos clave o desde lejos.
Era también un corredor valiente; su peso más bien reducido, entre 62 y 64 kilos en competición, le hacía ser menos efectivo que sus rivales en los descensos, por lo que tenía que arriesgar más que ellos para no perder la ventaja que podría obtener en los ascensos.
Finalmente, era bastante decente como contrarrelojista, y podía defender bien sus actuaciones en montaña con actuaciones más que aceptables en jornadas cronometradas.
Participó en sus primeras competiciones como aficionado a los 15 años y, aunque dar el salto al ciclismo profesional no estaba entre sus aspiraciones mientras daba estos primeros pasos, acabó por firmar su primer contrato con Reynolds a los 21 años. Ya en su primera temporada, la de 1982, participó en una de las tres grandes carreras por etapas, La Vuelta.
No tardaría en llegar su primera participación en el Tour de Francia, al año siguiente, donde llegaría cuajar grandes actuaciones en etapas de montaña, dejándose ver con tres segundos puestos que harían que la afición recordase su nombre de cara a futuras ediciones de la Ronda Gala.
Consiguió su primer gran triunfo en 1985 al ganar su primera Vuelta corriendo, en este caso, para el Seat-Orbea. Ya se había vestido de amarillo durante varios días en la del 84, pero en esta ocasión iba a llegar con ese maillot puesto hasta la última etapa. De esta edición se recuerda especialmente la penúltima jornada, en la que Delgado protagonizó una fuga heroica junto a José Recio gracias a la que aventajaron en más de siete minutos a Robert Millar, hasta ese momento líder sólido de la carrera, que la acabaría perdiendo en favor del segoviano.
Al año siguiente volvería a cambiar de equipo, recalando esta vez en el PDM, que sería su casa durante ese y el siguiente. Los problemas de salud lo dejaron lejos de la victoria en La Vuelta y tuvo que abandonar el Tour por acontecimientos personales. Pero durante la siguiente temporada, la de 1987, avisaría de lo que vendría después, acabando en el segundo cajón del podio en los Campos Elíseos.
En 1988 llega el triunfo más importante de su carrera: el Tour de Francia. De vuelta con Reynolds, participó en el Giro de Italia (en el que acabó séptimo) como parte de su preparación para el gran objetivo. Comenzó a mostrar su fuerza en la primera etapa alpina y confirmó ser el mejor de la carrera ese año al exhibirse en el Alpe d’Huez, donde se encaramó al liderato de la general, del que ya nadie le bajaría.
Cerca estuvo de ganar el Tour de 1989. De hecho, muy probablemente lo habría conseguido de no ser por el infortunio de la etapa prólogo, que le acarreó una desventaja que no pudo superar, terminando tercero en la general. Antes ya había conseguido su segunda Vuelta, en la que sin embargo no iba a competir por la general, sino ayudar a Miguel Indurain a tal propósito, aunque la retirada de éste forzó el cambio de planes.
La de 1990 sería la temporada de las últimas oportunidades para Pedro Delgado. En la Vuelta, planificada de nuevo como preparación del Tour, tuvo que volver a erigirse en líder del equipo de forma inesperada tras el bajón de Julián Gorospe y los problemas de salud de Indurain; acabó segundo. En el Tour no pudo con sus rivales y, aquejado además por ciertos problemas estomacales, no consiguió subirse al podio, terminando cuarto.
En 1991 su comienzo titubeante en el Tour propició que su equipo se inclinase por Indurain como líder, lo cual desembocaría en el primer triunfo del navarro en la Ronda Gala.
Ya en el tramo final de su carrera, Perico aún se subiría dos veces más al podio de La Vuelta, a su tercer cajón en 1992 y al tercero en 1994, año de su despedida del ciclismo profesional.
Además de varios podios en Grandes Vueltas, Clásicas y vueltas menores, estos son los grandes triunfos que acumuló el ciclista segoviano durante su etapa como deportista:
Grandes Vueltas:
La Vuelta (1985, 1989)
Tour de Francia (1988)
Otras carreras:
Clásica de Sabiñánigo (1982)
Vuelta a Aragón (1983)
Gran Premio de Navarra (1988)
Trofeo Comunidad Foral de Navarra (1990)
Vuelta a Burgos (1991)
Subida a Urkiola (1991)
Clásica de Los Puertos (1991)
Semana Catalana (1993)
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